“Los
temperamentos” es algo que se ha desestimado hasta hoy, para entender mejor el
comportamiento humano y de esta manera manejar correctamente situaciones
conflictivas. Familiarizarnos con el
tema nos ayudará a mejorar relaciones y
nos capacitará para decidir acciones más justas en asuntos de trato personal.
Los
temperamentos son cuatro, según la teoría más aceptada, (surgida de Hipócrates, médico y filósofo griego): colérico, sanguíneo, melancólico y flemático.
Todos
los temperamentos tienen cualidades.
Todos tienen un propósito y una función especial, y todos pueden ser perfectos en el amor si desechan lo inservible en ellos.
No podemos cambiar algo, hasta que entendemos que debe ser cambiado y
cómo.
Debido a la vida que hay en cada uno de nosotros, todos reconocemos
fácilmente lo que está mal, porque
lastima, duele y hiere. (En casos
extremos, debido a ignorancia o a debilidad,
hasta destruye). Lo que NO
sabemos es qué hacer ante el dolor que nos provoca. Y es por eso que estamos aquí, para aprender
y hacer lo correcto que conduzca a la vida y a la plenitud.
El alma es como el cuerpo, y si tuviéramos ojos para
verla, veríamos que sufre gran maltrato desde temprano en la vida debido a la
ignorancia. Cada vez que se le inflige
dolor injustamente, se apaga y daña una parte de ella.
Los cuatro temperamentos son muy distintos el uno del
otro. Así como es distinto el pie del
oído, o el estómago del ojo. Pero los
cuatro son necesarios.
A través de la obstinación, la ignorancia y la
irresponsabilidad (entre otros), puede causarse desorden, daño y hasta la
muerte. Queremos entender correctamente
el propósito y funcionamiento de los temperamentos para lograr plenitud.
El colérico es el mejor para dirigir, debido a su
intelecto, seguridad personal y determinación, pero necesita al flemático o al
melancólico maduros a su lado, para hacer el balance sentimental y objetivo. Por muy amoroso que sea, el colérico tiene su
propia función, y el área sentimental no es su dominio.
El sanguíneo y el melancólico, por su lado, necesitan de
un flemático o un colérico maduros que confirmen su balance de objetividad,
impidiendo que caigan en el resbaladero de sus emociones y sentimientos. El sanguíneo es excelente para influenciar
positivamente a su alrededor. El melancólico
es un excelente protector y consolador.
El flemático debe obligarse a sí mismo a buscar relación
con otros temperamentos, manteniendo así abierta la fuente del amor e impidiendo
encerrarse en el “yoismo”. El flemático
es un excelente consejero y pacificador.
De nuevo: Ningún
temperamento es débil, innecesario ni destructivo en sí mismo. La debilidad y la destrucción son el
resultado del desconocimiento, la rebeldía o la falta de dominio voluntario
sobre ellos.
Tenemos que entender que el ser humano tiene: mente, corazón y voluntad, además de cuerpo.
Y según cómo combinemos los tres primeros, trataremos al último, o bien, lo
dejaremos a merced del resultado natural.
Un ejemplo para esto es la relación que tiene la cólera
desmedida con la úlcera, con un derrame o un ataque cardíaco. O la artritis con la falta de perdón.
¿Qué necesitamos hacer?
1.
Identificar nuestro temperamento predominante.
2.
Alegrarnos por ello, y dedicarnos de
lleno a vencer toda debilidad para poder desarrollar nuestro potencial.
3.
Conocer nuestro temperamento a fondo,
con sus fortalezas y sus debilidades, y conocernos a nosotros mismos a fondo
(pensamientos, sentimientos, sueños) igualmente. El amor es la ayuda perfecta que nos da todo
lo necesario para lograr la perfección, no importando cuánto tarde ni cuánto
cueste.
4.
Encontrar ayuda en los otros
temperamentos que tenemos.
5.
Trabajar hacia la perfección, mezclando los
temperamentos que tenemos, de forma que el amor siempre salga honrado y exaltado
sobre todo lo demás.
Esto
nos guiará todo el tiempo en el camino de la excelencia, incluyendo nuestras
relaciones con otros. No debemos
enfocarnos únicamente en el crecimiento personal. Entonces nos daremos cuenta de que una
persona que no sabe estar bien con los demás NO puede estar bien consigo misma
(soberbia, egoísta), y una persona que está bien consigo misma automáticamente
encuentra la forma de estar bien con los demás (ley del amor).
Podemos entenderlo así:
Si comemos correctamente, la comida será una buena fuente de energía que
permitirá que el cuerpo se desenvuelva con salud y fuerza. Pero, si comemos incorrectamente, la comida
que hubiera podido hacernos bien nos traerá malestar, cansancio, enfermedad, y
en casos extremos hasta la muerte (si es muy mala, constante y a largo plazo).
Debe
quedarnos claro que ningún temperamento es mejor que otro. Es sólo que son necesarios en diferentes circunstancias
y lugares. El mecánico no es muy útil en
el hospital, ni el cocinero en la tienda de reparación de electrodomésticos, ni
el químico en un juzgado, ni el traductor en el dentista. Cada uno es muy útil, necesario e
indispensable en su función. Fuera de
ella, siempre puede ser útil como ser humano, pero nada más. ¡Desechemos toda envidia, menosprecio hacia
nosotros mismos, y altivez, y desarrollemos nuestro potencial y busquemos
nuestro lugar!
Hay dos puntos a resaltar aquí:
1. Buscar la excelencia no implica tener un prototipo. Significa querer ser lo mejor que cada uno puede ser. Significa: no detenernos hasta ser felices con nuestra identidad. Esto quiere decir que nadie puede ser nuestro juez, sino solamente nosotros mismos; pues, no importando lo que los demás quieran o esperen de nostors, nosotros somos los que debemos cohabitar con nosotros mismos y es nuestra vida, nuestra decisión. Sólo nosotros debemos ser nuestros jueces. Será nuestra felicidad o nuestra infelicidad, y no habrá nadie a quién culpar. El bien siempre implica a otros. No hay que obviar esto ni ser malagradecidos.
2. Dijimos: "Debemos alegrarnos al descubrir nuestro temperamento predominante." Debido a nuestras experiencias, a nuestra posible infelicidad, insatisfacción, anhelos actuales, esto puede sonar inaceptable. Pero, si hay esperanza para el futuro, aunque decidamos cambiar de temperamento predominante, no podemos hacer cambios dramáticos y positivos sin la base de la verdad. Entre más drástico sea el cambio, más necesaria se hace la verdad para poder realizarlo. Por eso, aunque nuestra línea de arranque sea indeseable, es la línea de arranque. Ella no define en lo más mínimo la meta final; todo lo contrario, nos asegura que nuestra meta no será alterada, porque el punto inicial no está fuera de un enfoque real. Cuánto tiempo transcurra antes de que podamos hacer los cambios deseados dependerá de nuestro temperamento y de las circunstancias. No debemos entristecernos ni desanimarnos. ¡Dios nos ha dado la capacidad de decidir nuestro destino, digan lo que digan y hagan lo que hagan otros!
Hay dos puntos a resaltar aquí:
1. Buscar la excelencia no implica tener un prototipo. Significa querer ser lo mejor que cada uno puede ser. Significa: no detenernos hasta ser felices con nuestra identidad. Esto quiere decir que nadie puede ser nuestro juez, sino solamente nosotros mismos; pues, no importando lo que los demás quieran o esperen de nostors, nosotros somos los que debemos cohabitar con nosotros mismos y es nuestra vida, nuestra decisión. Sólo nosotros debemos ser nuestros jueces. Será nuestra felicidad o nuestra infelicidad, y no habrá nadie a quién culpar. El bien siempre implica a otros. No hay que obviar esto ni ser malagradecidos.
2. Dijimos: "Debemos alegrarnos al descubrir nuestro temperamento predominante." Debido a nuestras experiencias, a nuestra posible infelicidad, insatisfacción, anhelos actuales, esto puede sonar inaceptable. Pero, si hay esperanza para el futuro, aunque decidamos cambiar de temperamento predominante, no podemos hacer cambios dramáticos y positivos sin la base de la verdad. Entre más drástico sea el cambio, más necesaria se hace la verdad para poder realizarlo. Por eso, aunque nuestra línea de arranque sea indeseable, es la línea de arranque. Ella no define en lo más mínimo la meta final; todo lo contrario, nos asegura que nuestra meta no será alterada, porque el punto inicial no está fuera de un enfoque real. Cuánto tiempo transcurra antes de que podamos hacer los cambios deseados dependerá de nuestro temperamento y de las circunstancias. No debemos entristecernos ni desanimarnos. ¡Dios nos ha dado la capacidad de decidir nuestro destino, digan lo que digan y hagan lo que hagan otros!
La
cúspide que los cuatro temperamentos
pueden alcanzar (plenitud) es ésta: la
alegría para el colérico, el amor propio (amarse así mismo) para el sanguíneo, la
fuerza sentimental para el melancólico (no sucumbir ante influencias externas), y
ser dulce para el flemático (no ser indiferente).
Cuando las personas de estos temperamentos son auténticamente así, han
logrado su potencial.
Si
no hacemos nada respecto a nuestros temperamentos, el lado negativo siempre
estará presente y minando todo lo que hagamos en la vida. Sin entendimiento ni intervención consciente
es imposible lograr la felicidad debido a la presencia de lo negativo. Con consciencia todo es posible, tan sólo hay
que agregar la paciencia, la perseverancia, la humildad, la misericordia y la
fidelidad. “El que piensa estar firme,
mire que no caiga.” 1.Cor.10:12
Colérico:
Fortalezas Debilidades
Autosuficiente No
abre su corazón fácilmente
Determinado No
habla de sus sentimientos
Atrevido (gusta de retos) No
tiene conciencia de sus
Líder limitaciones
e imperfecciones
Con fuerte autoestima (es perfecto a sus propios ojos)
No se desanima ni desiste ni Débil sentimentalmente
retrocede Temerario por naturaleza (imprudente)
Sus fuertes natos son:
a.
La fortaleza y determinación para resolver problemas, no
dejarse vencer por la adversidad. No
aceptar imposibles, sino buscar el camino hasta encontrarlo y seguirlo.
b.
Su capacidad para ayudar a otros, haciendo por ellos lo que ellos no pueden.
c.
Su autosuficiencia (seguridad personal y capacidad para resolver sus
problemas sin ayuda).
d.
Fuerte autoestima. No vive por aceptación, sino por convicción.
e. Capacidad para soportar el dolor físico.
f. No tiene miedo.
f. No tiene miedo.
Sus peligros son:
a.
El egoismo. Si no es una persona amante, puede
convertirse en un ser hiriente, lleno de juicio, exigente, sin misericordia, insensible e inaccesible. Es el típico altivo que desprecia y agrede,
exige y explota, desde verbalmente hasta físicamente. La cracterísitica que denota su nivel de egoismo es la impaciencia. Del tamaño de su impaciencia es su egoismo.
b.
La soberbia. Si no comprende que necesita a los demás para
una u otra cosa, en una u otra áreas de la vida, estará siempre en peligro y
correrá el riesgo de dañarse y/o dañar a otros.
Sus debilidades natas son:
a.
No reconocer sus limitaciones.
b.
No reconocer sus sentimientos y
necesidades sentimentales.
c.
No poder relacionarse sentimentalmente
con los demás.
Balance:
a.
Debe aprender a verse a sí mismo con
humildad, y entender que el grande no destruye al pequeño, sino que lo
comprende, lo ayuda, y a veces hasta lo carga (hace las cosas por él) en lugar
de exigirle hasta el agotamiento.
b.
Siempre debe tener en cuenta el factor
“seres humanos”, en lugar de dedicarse ciegamente a alcanzar sus metas, sin
notar a quiénes está dañando al realizar su empresa.
c.
Debe dedicar tiempo a familiarizarse con
sus sentimientos propios y aprender a expresar amor a los que lo aman, así como
a recibirlo y agradecerlo. Debe aprender
a manejar su área emocional y sentimental con inteligencia, como maneja su
capacidad física (con la mente).
Al lograr madurez y la optimización de su temperamento se convierte en una persona alegre que no se desespera por la incapacidad de los demás y aprende a tener paciencia, para esperar a los otros, o bien, para posponer sus planes para no lastimar ni dañar. Su temperamento puede hasta salvar vidas, no sólo ayudar.
Al lograr madurez y la optimización de su temperamento se convierte en una persona alegre que no se desespera por la incapacidad de los demás y aprende a tener paciencia, para esperar a los otros, o bien, para posponer sus planes para no lastimar ni dañar. Su temperamento puede hasta salvar vidas, no sólo ayudar.
Sanguíneo:
Fortalezas Debilidades
alegre emocional
abierto inconstante
positivo irresponsable
sociable inseguro,
debido a su baja autoestima
Sus fuertes natos son:
a.
El hecho de ser alegre lo hace difícilmente
depresivo. Ve la vida positivamente.
b.
No es exclusivista, ni egoista.
c.
Su positivismo y corazón abierto y
alegre lo hacen ideal para ayudar y animar
a otros en cuanto a no ver la vida con dramatismo ni rigidez.
Sus peligros son:
a.
Evadir la realidad con su pensamiento
positivo.
b.
Ser irresponsable debido a su emocionalismo
(cambios de ánimo): mucha emoción, poca conciencia y responsabilidad
(compromiso).
c.
Caer fácilmente en el juego de hacer las
cosas para impresionar y agradar; hablar
mucho y fallar igualmente. No tener
identidad y depender de la aceptación de los demás, en lugar de amarse.
d.
Infidelidad.
Sus debilidades natas
son:
a.
Debilidad para afrontar problemas y
encontrarles soluciones.
b.
Acomodarse y dejarle las responsabilidades
a otros.
c.
Inconstancia, debido a su emocionalismo.
d.
Falta de objetividad.
Balance:
a.
Debe aprender a controlar y canalizar
sus emociones: expresarse
espontáneamente sólo cuando sea bueno y contenerse cuando no. Disfrutar de su carácter él mismo, sin querer
obligar a los demás a soportarlo y “aceptarlo como es”.
b.
Aprender a tomar responsabilidad, y abstenerse de ello cuando no se comprometa
consigo mismo a cumplir. Comprender que funciona bien solamente en donde está su corazón y no tiene la capaciad de estar en cosas a largo plazo; necesita actividades de poca duración, o esporádicas, relativamente cortas y que le gusten. Si algo no le gusta, él se retirará, sin poder evitar los daños.
c.
Trabajar tenazmente en sus debilidades y
lograr desarrollar su potencial: poner al servicio de otros sus cualidades
natas y dones. Alegrarse de tener un corazón abierto y no lamentar luego lo
que ha hecho correctamente: ayudar, dar,
compartir, …
d.
Amarse a sí mismo en lugar de esperar la
aceptación de los que le rodean. Ser
feliz consigo mismo y compartir su felicidad, lejos de depender de su entorno.
Cuando el sanguíneo ha logrado plenitud ya no depende de la respuesta de los demás a sus acciones. Sabe retirarse voluntariamente cuando reconoce que está en un lugar en donde no puede ni dar ni recibir; y ya no se desanima porque no es indispensable ni bienvinido. Sabe reconocer, encontrar y apreciar su personalidad, su lugar y su momento.
Cuando el sanguíneo ha logrado plenitud ya no depende de la respuesta de los demás a sus acciones. Sabe retirarse voluntariamente cuando reconoce que está en un lugar en donde no puede ni dar ni recibir; y ya no se desanima porque no es indispensable ni bienvinido. Sabe reconocer, encontrar y apreciar su personalidad, su lugar y su momento.
Melancólico:
Fortalezas Debilidades
artista soñador perfeccionista hipersensible
centrado
en su corazón negativo
(pesimista)
afectuoso y sensible
Sus fuertes natos son:
a.
Ser una persona que no se conforma con
menos que la excelencia.
b.
Muy afectuosa.
c.
Artista: músico, escultor, pintor, novelista,
poeta, bailarín, …
d.
Está en contacto directo con su corazón.
Sus peligros son:
a.
Cambiar la realidad por sus sueños. Ver todo negativo (depresivo) y creer que
todo el mundo quiere lastimarle y que todo está mal menos lo que él quiere,
piensa y ve.
b.
Ser resentido, amargarse y llegar a odiar y ser vengativo.
c. Creer que es su responsabilidad salvar al mundo. Verse como el centro, en lugar de verse como una parte de algo superior a sí mismo.
Sus debilidades natas
son:
a.
El temor de ser lastimado por los que le
rodean.
b. Demasiado
exigente consigo mismo.
c.
Hipersensible.
Balance:
a.
Debe entender que el mundo no gira
alrededor de él, y que él sólo es parte de ese mundo.
b.
Debe separar la fantasía de la realidad
y refugiarse en la ella únicamente para descansar de la dureza de la vida,
sin caer en lo irreal.
c.
Debe soñar sobre bases alcanzables y
aportar para la felicidad de otros, en lugar de caer en un egoísmo lleno de
juicio y amargura, debido a lo inalcanzable de sus expectativas en cuanto al
mundo que le rodea.
d.
Debe aprender a ser honesto por amor de
sí mismo, y a comunicar su criterio aportando lo que puede, independientemente
de que lo reciban y apliquen, no siendo esto su responsabilidad y habiendo
cumplido con ella; así como aprender a reconocer a aquéllos que no tienen la
capacidad de valorar sus sentimientos y abstenerse de darles lo mejor de sí
mismo y salir herido y frustrado.
e.
Debe perseguir sus metas con paciencia,
perseverancia y misericordia, y jamás
exigir de los demás lo que exige de sí mismo.
f.
Debe aprender a perdonar y a comprender
a los demás.
Lo más difícil para el melancólico es aceptar que aunque él tenga la capacidad de prever, no puede obligar a otros a respetar la verdad. Es el que más necesita confiar en Dios, y ser fiel a sí mismo y a los demás, independientemente de lo que se haga o deje de hacerse. Es el que más conflicto sentimental tiene que afrontar, por los cambios drásticos que tiene que soportar en el área de sus sentimientos. Cuando ha logrado madurez, es como el colérico en el área de los sentimientos. Puede salvar corazones, y también vidas, si es doctor.
Lo más difícil para el melancólico es aceptar que aunque él tenga la capacidad de prever, no puede obligar a otros a respetar la verdad. Es el que más necesita confiar en Dios, y ser fiel a sí mismo y a los demás, independientemente de lo que se haga o deje de hacerse. Es el que más conflicto sentimental tiene que afrontar, por los cambios drásticos que tiene que soportar en el área de sus sentimientos. Cuando ha logrado madurez, es como el colérico en el área de los sentimientos. Puede salvar corazones, y también vidas, si es doctor.
Flemático:
Fortalezas Debilidades
Neutral Egoismo Atento Irresponsable
Bromista Pasivo
o haragán
Observdor No sociable
Callado
En contacto consigo mismo
Calmado
Pensante
Calmado
Pensante
Sus fuertes natos son:
a.
Es el más objetivo en cuanto a lo
subjetivo, debido a su neutralidad en cuanto a emociones y sentimientos.
b. Observa y no puede ser irreal. Esto lo hace un excelente consejero y
pacificador.
c.
Su carácter manso lo hace ideal, también,
para aportar toda clase de cosas buenas.
d. Bromista. No le gusta dejar las coasas en el punto de la incertidumbre; disfruta poner sus sentimientos a funcionar, exaltando la sensibilidad humana por encima de las circunstncias adversas.
Sus peligros son:
a. Volverse
irresponsable debido a su falta de sociabilidad y justificarla con el hecho de
no tener relación con los que le rodean.
b.
Volverse observador y juez, en lugar de
amigo.
- Estar siempre presente con el cuerpo y la mente, pero no con el corazón, provocanco una contradicción que puede ser insoportable para su identidad.
- Caer en deshonestidad, valiéndose de las apariencias que lo hacen ver como una persona inofensiva.
- Estar siempre presente con el cuerpo y la mente, pero no con el corazón, provocanco una contradicción que puede ser insoportable para su identidad.
- Caer en deshonestidad, valiéndose de las apariencias que lo hacen ver como una persona inofensiva.
Sus debilidades natas
son:
a.
Se le dificulta ser activo para
socializar.
b.
Tender a denigrar con sus bromas, llamando la atención
sobre sí mismo, en lugar de animar y alegrar, provocando tensión y malestar.
c. Ser haragán e irresponsable debido
a su falta de emotividad y entusiasmo.
- Perder totalmente la perspectiva, debido a su dificultad para reconocer el límite entre lo intelectual y lo sentimental, pudiendo perderse en lo material y lo sensual, lejos de trabajar por un mundo sentimental lleno de balance y buenos frutos.
- Perder totalmente la perspectiva, debido a su dificultad para reconocer el límite entre lo intelectual y lo sentimental, pudiendo perderse en lo material y lo sensual, lejos de trabajar por un mundo sentimental lleno de balance y buenos frutos.
Balance:
a.
Debe buscar socializar.
b.
Debe ser activo para ayudar a otros y no esperar que los otros lo busquen. Y estar abierto a ayudar en lugar de ser
feliz con su mundo egoísta.
c.
Debe tomar responsabilidad y definir por sí mismo qué aportar para no ser
una carga para los demás.
d.
Debe usar su buen sentido del humor para
transmitir valores, ánimo y cosas buenas, no negativas.
e.
Debe esforzarse y ser responsable para
desarrollar su potencial al máximo, tempranamente.
- Debe cuidarse del egoismo y del vacío sentimental, haciendo un balance entre el amor propio y el amor al prójimo.
- Debe cuidarse del egoismo y del vacío sentimental, haciendo un balance entre el amor propio y el amor al prójimo.
* * * * * * *
La falta de perdón (las heridas no sanadas) provoca las siguientes características:
La falta de perdón (las heridas no sanadas) provoca las siguientes características:
Colérico: iracundo;
puede ser violento física o verbalmente, o ambas. Irritable, impaciente y explosivo.
Sanguíneo: sucumbe; su predisposición emocional lo
incapacita para usar su mente y se confunde y resulta totalmente
desequilibrado, exponiéndose incluso a la demencia.
Melancólico: resentido,
vengativo. El resentimiento lo daña, la
venganza le da promesas de paz. Su odio
puede manifestarse en forma sutil, atacando directamente el área sentimental de
la otra persona, pasiva (descidia, apatía, indiferencia, olvidos), o
activamente (reproches, humillaciones, desprecio). No tendrá la más minima misericordia. O puede volcarlo contra sí mismo.
Flemático: manifiesta su odio absteniéndose de ayudar o
apoyar, negando su ayuda. Puede estar presente, pero se negará a hacer el bien
que sabe y puede, y podría sabotear.
También puede caer en un infantilismo, haciendo cosas desagradables que
fastidien a las personas que están cera de él. Y puede pensar en el suicidio, si su corazón está vacío y era dependiente de aquél o aquéllos que lo lastimaron.
Dado
que las heridas a veces son sutiles, y nuestra mente tarda en entender lo que
ha sucedido en el corazón, la manifestación de estos síntomas debe guiarnos a
la verdad acerca de la falta de perdón:
debemos buscar sosegadamente la herida y proceder inmediatamente a
perdonar. No importa cuánto nos cueste
ni cuanto tiempo nos lleve, pero como podemos ver claramente con estas descripciones,
la falta de perdón destruye totalmente nuestra identidad y nuestra vida. Sin perdón perdemos la capacidad de vivir positiva,
recta y edificantemente. El perdón es
solamente el paso inicial, una vez se ha perdonado debemos proceder a la
sanidad cuidadosa y dedicada de la herida.
La
base de la vida (recta, victoriosa, plena, madura) es el amor, que no existe sin
la fe. Todo el tiempo debemos regresar a
la base y cuidarnos de todo aquello que amenace la justicia que encontramos
únicamente dentro del amor.
El
egoísmo y el orgullo (especialmente si ya se ha visto herido) son elementos que
pueden dar lugar a corrupción. De no ser
detectados y tratados a tiempo pueden llevar a la persona a lugares muy oscuros
de mucho dolor, injusticia, maldad y destrucción, tanto para ella misma como
para aquéllos a su alrededor.
La
corrupción se da al violar la integridad; al no hablar verdad y no afrontar las situaciones con honestidad y
fidelidad. El amor tiene la capacidad de
resolverlo todo, pero la corrupción se niega a agarrarse de él porque ya ha
escogido el camino equivocado.
En
los casos en los que uno se encuentra sobre la línea limítrofe (heridas,
persecución, injusticia, incomprensión, burla, presión, etc.) debe doblarse la
fuerza para luchar en contra de la corrupción.
Debe hacerse todo lo necesario para salvar la integridad personal, y en
estos casos muchas veces puede ser necesario separarse totalmente de otros y
concentrarse en el amor propio y olvidar la responsabilidad del amor al
prójimo, pues la capacidad para cumplir con ella estará siendo gravemente amenazada.
Debemos
controlar nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, y utilizar
constantemente la voluntad para mantenernos en el amor y no alejarnos ni
salirnos de él.
Una
persona quebrada pierde la habilidad de ayudarse a sí misma. Necesita ayuda externa.
Dado que los temperamentos están en nosotros en difertentes proporciones y van cambiando según las circunstancias y nuestra individualidad e identidad, debemos hacer ajustes constantemente y estar abiertos a aprender y cambiar por el bien de la vida y del amor.
La mayoría de personas tienen dos o tres temperamentos. Nadie tiene uno solamente y nadie tiene cuatro. Toda señal de estar afuera de las característica de alguno de los temperamentos demuestra desequilibrio, y esto es algo que sólo la persona afectada puede resolver. Aparte de ella, sólo Dios. Cualquiera que intente intervenir puede salir no sólo lastimado, sino dañado o destruido. Debemos aprender a reconocer tanto lo positivo como lo negativo de los temperamentos para poder reconocer si las personas a nuestro alrededor se están moviendo en lo natural o en lo antinatural. Y nosotros podemos y debemos hacer lo mismo.
Debemos ser personas naturales, normales, no importando cuán reducida o cuán extraordinaria sea nuestra capacidad humana.
Debe haber un patrón de conducta constante, predecible, reconocible, que confirma una base estable, sólida, correcta, buena. A partir de esto podemos reconocer debilidades, inmadurez, falta de conocimiento, falta de dominio propio, falta de amor, necesidades insatisfechas, problemas que tienen y necesitan solución, etc. Aquí entra a funcionar el gran poder llamado: amor.
¿Qué tenemos a nuestro favor? La verdad, la razón, la vida, libertad de elección, tiempo, amor, voluntad, nuestro corazón, nuestros deseos y sueños, acceso al conocimiento y los cuatro temperamentos. Podemos valernos de todas las cosas positivas de cada uno y decidir quiénes queremos ser. Podemos desechar todo lo negativo y hacernos de lo positivo. Podemos hacer caminos, puentes, edificios, planes, jardines, paraísos, ... las opcines son infinitas, pues podemos hacer ajustes cada vez que lo consideremos necesario o bueno. Pero tenemos que recordar que la clave es partir de quienes ya somos, no importando cuánto nos disguste nuestra realidad. El sueño está adelante.
¡Crezcamos hacia la madurez y la plenitud, y disfrutemos el proceso lo mejor que podamos, en lugar de resistirnos y sufrir innecesariamente, y cosechar pérdidas lamentables!
Recomendación:
Estas películas son recomendadas para que las personas puedan ver con claridad sus propios tempramentos; ¡miralas enfocándote en el personaje que representa el temperamento que querés analizar y comprender!
1. Colérico: "El Ascenso" Enfocar al personaje: Derrick Williams
2. Sanguíneo: "Cantinflas, el Padrecito" Enfocar al personaje: el padre (Cantinflas); "Cantinflas, El Quijote sin Mancha" Enfocar al personaje: Justo Leal (Cantinflas) "Kate & Leopold" Enfocar al personaje: Charlie (Breckin Meyer)
3. Flemático: "Kate & Leopold" Enfocar al personaje: Leopold (Hugh Jackman) , "Kung-Fu, serie T.V." Enfocar al personaje: Kwai Chang Caine (David Carradine).
4. Melancólico: "La Novicia rebelde" Enfocar al personaje: María (Julie Andrews). "Yentl" Enfocar al personaje: Yentl (Barbara Streisand).
Otros blogs recomendados: "Heridas"; "Identidad"; "Humildad"; "El Dolor"; "Los 4 tiempos del amor";"Envidia"; "Honestidad"; "Odio"; "El subestimado perdón"; "Egoismo": "El Orgullo": "La lengua"; "Dulzura y ternura".
La mayoría de personas tienen dos o tres temperamentos. Nadie tiene uno solamente y nadie tiene cuatro. Toda señal de estar afuera de las característica de alguno de los temperamentos demuestra desequilibrio, y esto es algo que sólo la persona afectada puede resolver. Aparte de ella, sólo Dios. Cualquiera que intente intervenir puede salir no sólo lastimado, sino dañado o destruido. Debemos aprender a reconocer tanto lo positivo como lo negativo de los temperamentos para poder reconocer si las personas a nuestro alrededor se están moviendo en lo natural o en lo antinatural. Y nosotros podemos y debemos hacer lo mismo.
Debemos ser personas naturales, normales, no importando cuán reducida o cuán extraordinaria sea nuestra capacidad humana.
Debe haber un patrón de conducta constante, predecible, reconocible, que confirma una base estable, sólida, correcta, buena. A partir de esto podemos reconocer debilidades, inmadurez, falta de conocimiento, falta de dominio propio, falta de amor, necesidades insatisfechas, problemas que tienen y necesitan solución, etc. Aquí entra a funcionar el gran poder llamado: amor.
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3. Flemático: "Kate & Leopold" Enfocar al personaje: Leopold (Hugh Jackman) , "Kung-Fu, serie T.V." Enfocar al personaje: Kwai Chang Caine (David Carradine).
4. Melancólico: "La Novicia rebelde" Enfocar al personaje: María (Julie Andrews). "Yentl" Enfocar al personaje: Yentl (Barbara Streisand).
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Libro: "Temperamentos controlados por el Espíritu" TimLaHaye
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