lunes, 21 de enero de 2019



“Los temperamentos” es algo que se ha desestimado hasta hoy, para entender mejor el comportamiento humano y de esta manera manejar correctamente situaciones conflictivas.  Familiarizarnos con el tema nos ayudará a mejorar  relaciones y nos capacitará para decidir acciones más justas en asuntos de trato personal.

Los temperamentos son cuatro, según la teoría más aceptada, (surgida de Hipócrates, médico y filósofo griego):  colérico, sanguíneo, melancólico y flemático.
Todos los temperamentos tienen cualidades.  Todos tienen un propósito y una función especial, y todos pueden  ser perfectos en el amor si desechan  lo inservible en ellos.

            No podemos cambiar algo,  hasta que entendemos que debe ser cambiado y cómo.
            Debido a la vida que hay en cada uno de nosotros, todos reconocemos fácilmente  lo que está mal, porque lastima, duele y hiere.  (En casos extremos, debido a ignorancia o a debilidad,  hasta destruye).  Lo que NO sabemos es qué hacer ante el dolor que nos provoca.  Y es por eso que estamos aquí, para aprender y hacer lo correcto que conduzca a la vida y a la plenitud.
            El alma es como el cuerpo, y si tuviéramos ojos para verla, veríamos que sufre gran maltrato desde temprano en la vida debido a la ignorancia.  Cada vez que se le inflige dolor injustamente, se apaga y daña una parte de ella.
            Los cuatro temperamentos son muy distintos el uno del otro.  Así como es distinto el pie del oído, o el estómago del ojo.  Pero los cuatro son necesarios.
            A través de la obstinación, la ignorancia y la irresponsabilidad (entre otros), puede causarse desorden, daño y hasta la muerte.  Queremos entender correctamente el propósito y funcionamiento de los temperamentos para lograr plenitud.

            El colérico es el mejor para dirigir, debido a su intelecto, seguridad personal y determinación, pero necesita al flemático o al melancólico maduros a su lado, para hacer el balance sentimental y objetivo.  Por muy amoroso que sea, el colérico tiene su propia función, y el área sentimental no es su dominio.
            El sanguíneo y el melancólico, por su lado, necesitan de un flemático o un colérico maduros que confirmen su balance de objetividad, impidiendo que caigan en el resbaladero de sus emociones y sentimientos.  El sanguíneo es excelente para influenciar positivamente a su alrededor.  El melancólico es un excelente protector y consolador.
            El flemático debe obligarse a sí mismo a buscar relación con otros temperamentos, manteniendo así abierta la fuente del amor e impidiendo encerrarse en el “yoismo”.  El flemático es un excelente consejero y pacificador.

            De nuevo:  Ningún temperamento es débil, innecesario ni destructivo en sí mismo.  La debilidad y la destrucción son el resultado del desconocimiento, la rebeldía o la falta de dominio voluntario sobre ellos.
            Tenemos que entender que el ser humano tiene:  mente, corazón y voluntad, además de cuerpo. Y según cómo combinemos los tres primeros, trataremos al último, o bien, lo dejaremos a merced del resultado natural.
            Un ejemplo para esto es la relación que tiene la cólera desmedida con la úlcera, con un derrame o un ataque cardíaco.  O la artritis con la falta de perdón.
            ¿Qué necesitamos hacer?
1.       Identificar nuestro temperamento predominante.
2.      Alegrarnos por ello, y dedicarnos de lleno a vencer toda debilidad para poder desarrollar nuestro potencial.
3.      Conocer nuestro temperamento a fondo, con sus fortalezas y sus debilidades, y conocernos a nosotros mismos a fondo (pensamientos, sentimientos, sueños) igualmente.  El amor es la ayuda perfecta que nos da todo lo necesario para lograr la perfección, no importando cuánto tarde ni cuánto cueste.
4.      Encontrar ayuda en los otros temperamentos que tenemos.
5.      Trabajar hacia la perfección, mezclando los temperamentos que tenemos, de forma que el amor siempre salga honrado y exaltado sobre todo lo demás.

Esto nos guiará todo el tiempo en el camino de la excelencia, incluyendo nuestras relaciones con otros.  No debemos enfocarnos únicamente en el crecimiento personal.  Entonces nos daremos cuenta de que una persona que no sabe estar bien con los demás NO puede estar bien consigo misma (soberbia, egoísta), y una persona que está bien consigo misma automáticamente encuentra la forma de estar bien con los demás (ley del amor).
            Podemos entenderlo así:  Si comemos correctamente, la comida será una buena fuente de energía que permitirá que el cuerpo se desenvuelva con salud y fuerza.  Pero, si comemos incorrectamente, la comida que hubiera podido hacernos bien nos traerá malestar, cansancio, enfermedad, y en casos extremos hasta la muerte (si es muy mala, constante y a largo plazo).
Debe quedarnos claro que ningún temperamento es mejor que otro.  Es sólo que son necesarios en diferentes circunstancias y lugares.  El mecánico no es muy útil en el hospital, ni el cocinero en la tienda de reparación de electrodomésticos, ni el químico en un juzgado, ni el traductor en el dentista.  Cada uno es muy útil, necesario e indispensable en su función.  Fuera de ella, siempre puede ser útil como ser humano, pero nada más.  ¡Desechemos toda envidia, menosprecio hacia nosotros mismos, y altivez, y desarrollemos nuestro potencial y busquemos nuestro lugar!

Hay dos puntos a resaltar aquí:

1. Buscar la excelencia no implica tener un prototipo. Significa querer ser lo mejor que cada uno puede ser.  Significa: no detenernos hasta ser felices con nuestra identidad. Esto quiere decir que nadie puede ser nuestro juez, sino solamente nosotros mismos; pues, no importando lo que los demás quieran o esperen de nostors, nosotros somos los que debemos cohabitar con nosotros mismos y es nuestra vida, nuestra decisión.  Sólo nosotros debemos ser nuestros jueces. Será nuestra felicidad o nuestra infelicidad, y no habrá nadie a quién culpar. El bien siempre implica a otros. No hay que obviar esto ni ser malagradecidos.

2. Dijimos: "Debemos alegrarnos al descubrir nuestro temperamento predominante." Debido a nuestras experiencias, a nuestra posible infelicidad, insatisfacción, anhelos actuales, esto puede sonar inaceptable. Pero, si hay esperanza para el futuro, aunque decidamos cambiar de temperamento predominante, no podemos hacer cambios dramáticos y positivos sin la base de la verdad.  Entre más drástico sea el cambio, más necesaria se hace la verdad para poder realizarlo. Por eso, aunque nuestra línea de arranque sea indeseable, es la línea de arranque. Ella no define en lo más mínimo la meta final; todo lo contrario, nos asegura que nuestra meta no será alterada, porque el punto inicial no está fuera de un enfoque real.  Cuánto tiempo transcurra antes de que podamos hacer los cambios deseados dependerá de nuestro temperamento y de las circunstancias. No debemos entristecernos ni desanimarnos. ¡Dios nos ha dado la capacidad de decidir nuestro destino, digan lo que digan y hagan lo que hagan otros!

La cúspide que  los cuatro temperamentos pueden alcanzar (plenitud) es ésta:  la alegría para el colérico, el amor propio (amarse así mismo) para el sanguíneo, la fuerza sentimental  para el melancólico (no sucumbir ante influencias externas), y  ser dulce para el flemático (no ser indiferente).  Cuando las personas de estos temperamentos son auténticamente así, han logrado su potencial.
Si no hacemos nada respecto a nuestros temperamentos, el lado negativo siempre estará presente y minando todo lo que hagamos en la vida.  Sin entendimiento ni intervención consciente es imposible lograr la felicidad debido a la presencia de lo negativo.  Con consciencia todo es posible, tan sólo hay que agregar la paciencia, la perseverancia, la humildad, la misericordia y la fidelidad.  “El que piensa estar firme, mire que no caiga.”  1.Cor.10:12

Colérico:

   Fortalezas                 Debilidades
Autosuficiente                                   No abre su corazón fácilmente                     
Determinado                                      No habla de sus sentimientos                       
Atrevido (gusta de retos)                   No tiene conciencia de sus                           
Líder                                                  limitaciones e imperfecciones
Con fuerte autoestima                                   (es perfecto a sus propios ojos)
No se desanima ni desiste ni              Débil sentimentalmente
retrocede                                           Temerario por naturaleza (imprudente)                                                                                                                                               
Sus fuertes natos son:                                                                                                                       
a.       La fortaleza y determinación  para resolver problemas, no dejarse vencer por la adversidad.  No aceptar imposibles, sino buscar el camino hasta encontrarlo y seguirlo.                                                       
b.      Su capacidad  para ayudar a otros, haciendo por ellos lo que ellos no pueden.                                                                    
c.       Su autosuficiencia (seguridad  personal y capacidad para resolver sus problemas sin ayuda).
d.      Fuerte autoestima. No vive por aceptación, sino por convicción.
e.       Capacidad para soportar el dolor físico.  
f.     No tiene miedo.                                                        
                   
Sus peligros son: 
a.       El egoismo.  Si no es una persona amante, puede convertirse en un ser hiriente, lleno de juicio, exigente,  sin misericordia, insensible e inaccesible.  Es el típico altivo que desprecia y agrede, exige y explota, desde verbalmente hasta físicamente. La cracterísitica que denota su nivel de egoismo es la impaciencia. Del tamaño de su impaciencia es su egoismo.
b.      La soberbia.  Si no comprende que necesita a los demás para una u otra cosa, en una u otra áreas de la vida, estará siempre en peligro y correrá el riesgo de dañarse y/o dañar a otros.

Sus debilidades natas son:    
a.       No reconocer sus  limitaciones.
b.      No reconocer sus sentimientos y necesidades sentimentales.
c.       No poder relacionarse sentimentalmente con los demás.  
                                                                   
Balance: 
a.       Debe aprender a verse a sí mismo con humildad, y entender que el grande no destruye al pequeño, sino que lo comprende, lo ayuda, y a veces hasta lo carga (hace las cosas por él) en lugar de exigirle hasta el agotamiento.             
b.      Siempre debe tener en cuenta el factor “seres humanos”, en lugar de dedicarse ciegamente a alcanzar sus metas, sin notar a quiénes está dañando al realizar su empresa.
c.       Debe dedicar tiempo a familiarizarse con sus sentimientos propios y aprender a expresar amor a los que lo aman, así como a recibirlo y agradecerlo.  Debe aprender a manejar su área emocional y sentimental con inteligencia, como maneja su capacidad física (con la mente).

Al lograr madurez y la optimización de su temperamento se convierte en una persona alegre que no se desespera por la incapacidad de los demás y aprende a tener paciencia, para esperar a los otros, o bien, para posponer sus planes para no lastimar ni dañar. Su temperamento puede hasta salvar vidas, no sólo ayudar.


Sanguíneo:

                    Fortalezas           Debilidades
alegre                                      emocional
                        abierto                                    inconstante
                        positivo                                  irresponsable
                        sociable                                  inseguro, debido a su baja autoestima

Sus fuertes natos son: 
a.       El hecho de ser alegre lo hace difícilmente depresivo.  Ve la vida positivamente.
b.      No es exclusivista, ni egoista. 
c.       Su positivismo y corazón abierto y alegre  lo hacen ideal para ayudar y animar a otros en cuanto a no ver la vida con dramatismo ni rigidez.

Sus peligros son: 
a.       Evadir la realidad con su pensamiento positivo. 
b.      Ser irresponsable debido a su emocionalismo (cambios de ánimo): mucha emoción, poca conciencia y responsabilidad (compromiso).
c.       Caer fácilmente en el juego de hacer las cosas para impresionar y agradar;  hablar mucho y fallar igualmente.  No tener identidad y depender de la aceptación de los demás, en lugar de amarse.  
d.      Infidelidad.

Sus debilidades natas son: 
a.       Debilidad para afrontar problemas y encontrarles soluciones.
b.      Acomodarse y dejarle las responsabilidades a otros. 
c.       Inconstancia, debido a su emocionalismo.
d.      Falta de objetividad.

Balance: 
a.       Debe aprender a controlar y canalizar sus emociones:  expresarse espontáneamente sólo cuando sea bueno y contenerse cuando no.  Disfrutar de su carácter él mismo, sin querer obligar a los demás a soportarlo y “aceptarlo como es”. 
b.      Aprender a tomar responsabilidad, y  abstenerse de ello cuando no se comprometa consigo mismo a cumplir. Comprender que funciona bien solamente en donde está su corazón y no tiene la capaciad de estar en cosas a largo plazo; necesita actividades de poca duración, o esporádicas, relativamente cortas y que le gusten. Si algo no le gusta, él se retirará, sin poder evitar los daños.
c.       Trabajar tenazmente en sus debilidades y lograr desarrollar su potencial: poner al servicio de otros sus cualidades natas y dones.  Alegrarse de tener un corazón abierto y no lamentar luego lo que ha hecho correctamente:  ayudar, dar, compartir, …
d.      Amarse a sí mismo en lugar de esperar la aceptación de los que le rodean.  Ser feliz consigo mismo y compartir su felicidad, lejos de depender de su entorno.

     Cuando el sanguíneo ha logrado plenitud ya no depende de la respuesta de los demás a sus acciones.  Sabe retirarse voluntariamente cuando reconoce que está en un lugar en donde no puede ni dar ni recibir; y ya no se desanima porque no es indispensable ni bienvinido. Sabe reconocer, encontrar y apreciar su personalidad, su lugar y su momento. 


Melancólico:
          
            Fortalezas             Debilidades


                        
                        artista                                                 soñador                                                                     perfeccionista                                    hipersensible
                        centrado en su corazón                      negativo (pesimista)
                        afectuoso y sensible
                                                                                                         
Sus fuertes natos son: 
a.       Ser una persona que no se conforma con menos que la excelencia. 
b.      Muy afectuosa. 
c.       Artista: músico, escultor, pintor, novelista, poeta, bailarín, … 
d.      Está en contacto directo con su corazón.

Sus peligros son: 
a.       Cambiar la realidad  por sus sueños.  Ver todo negativo (depresivo) y creer que todo el mundo quiere lastimarle y que todo está mal menos lo que él quiere, piensa y ve. 
b.      Ser resentido, amargarse y llegar a odiar y ser vengativo.
c.       Creer que es su responsabilidad salvar al mundo. Verse como el centro, en lugar de verse como una parte de algo superior a sí mismo.

Sus debilidades natas son:
a.       El temor de ser lastimado por los que le rodean. 
b.      Demasiado exigente consigo mismo.
c.       Hipersensible.

Balance: 
a.       Debe entender que el mundo no gira alrededor de él, y que él sólo es parte de ese mundo. 
b.      Debe separar la fantasía de la realidad y refugiarse en la ella únicamente para descansar de la dureza de la vida, sin caer en lo irreal. 
c.       Debe soñar sobre bases alcanzables y aportar para la felicidad de otros, en lugar de caer en un egoísmo lleno de juicio y amargura, debido a lo inalcanzable de sus expectativas en cuanto al mundo que le rodea. 
d.      Debe aprender a ser honesto por amor de sí mismo, y a comunicar su criterio aportando lo que puede, independientemente de que lo reciban y apliquen, no siendo esto su responsabilidad y habiendo cumplido con ella; así como aprender a reconocer a aquéllos que no tienen la capacidad de valorar sus sentimientos y abstenerse de darles lo mejor de sí mismo y salir herido y frustrado. 
e.       Debe perseguir sus metas con paciencia, perseverancia y misericordia,  y jamás exigir de los demás lo que exige de sí mismo.
f.       Debe aprender a perdonar y a comprender a los demás.

Lo más difícil para el melancólico es aceptar que aunque él tenga la capacidad de prever, no puede obligar a otros a respetar la verdad. Es el que más necesita confiar en Dios, y ser fiel a sí mismo y a  los demás, independientemente de lo que se haga o deje de hacerse. Es el que más conflicto sentimental tiene que afrontar, por los cambios drásticos que tiene que soportar en el área de sus sentimientos. Cuando ha logrado madurez, es como el colérico en el área de los sentimientos. Puede salvar corazones, y también vidas, si es doctor.


Flemático:                                                                            
        Fortalezas         Debilidades 
                       
 Neutral                                Egoismo                                                Atento                                   Irresponsable                                                
 Bromista                               Pasivo o haragán
 Observdor                             No sociable
             Callado
             En contacto consigo mismo 
             Calmado 
             Pensante  
                                                                                       
Sus fuertes natos son: 
a.       Es el más objetivo en cuanto a lo subjetivo, debido a su neutralidad en cuanto a emociones y sentimientos. 
b.      Observa y no puede ser irreal. Esto lo hace un excelente consejero y pacificador. 
c.       Su carácter manso lo hace ideal, también, para aportar toda clase de cosas buenas.
d.      Bromista. No le gusta dejar las coasas en el punto de la incertidumbre; disfruta poner sus sentimientos a funcionar, exaltando la sensibilidad humana por encima de las circunstncias adversas.
                      
Sus peligros son: 
a.       Volverse irresponsable debido a su falta de sociabilidad y justificarla con el hecho de no tener relación con los que le rodean.                  
b.      Volverse observador y juez, en lugar de amigo.               
 -    Estar siempre presente con el cuerpo y la mente, pero no con el corazón, provocanco una contradicción que puede ser insoportable para su identidad.    
 -     Caer en deshonestidad, valiéndose de las apariencias que lo hacen ver como una persona inofensiva.                         

Sus debilidades natas son: 
a.       Se le dificulta ser activo para socializar.
b.      Tender a  denigrar con sus bromas, llamando la atención sobre sí mismo, en lugar de animar y alegrar, provocando tensión y malestar.
c.       Ser haragán e irresponsable debido a su falta de emotividad y entusiasmo.
 -   Perder totalmente la perspectiva, debido a su dificultad para reconocer el límite entre lo intelectual y lo sentimental, pudiendo perderse en lo material y lo sensual, lejos de trabajar por un mundo sentimental lleno de balance y buenos frutos.
                                               
Balance: 
a.       Debe buscar socializar.
b.      Debe ser activo para ayudar a otros  y no esperar que los otros lo busquen.  Y estar abierto a ayudar en lugar de ser feliz con su mundo egoísta.
c.       Debe tomar responsabilidad  y definir por sí mismo qué aportar para no ser una carga para los demás.
d.      Debe usar su buen sentido del humor para transmitir valores, ánimo y cosas buenas, no negativas.
e.       Debe esforzarse y ser responsable para desarrollar su potencial al máximo, tempranamente.
 -     Debe cuidarse del egoismo y del vacío sentimental, haciendo un balance entre el amor propio y el amor al prójimo.

          *               *               *               *               *               *               *

La falta de perdón (las heridas no sanadas) provoca las siguientes características:
Colérico:  iracundo; puede ser violento física o verbalmente, o ambas.  Irritable, impaciente y explosivo.
Sanguíneo:  sucumbe; su predisposición emocional lo incapacita para usar su mente y se confunde y resulta totalmente desequilibrado, exponiéndose incluso a la demencia.
Melancólico: resentido, vengativo.  El resentimiento lo daña, la venganza le da promesas de paz.  Su odio puede manifestarse en forma sutil, atacando directamente el área sentimental de la otra persona, pasiva (descidia, apatía, indiferencia, olvidos), o activamente (reproches, humillaciones, desprecio).  No tendrá la más minima misericordia.  O puede volcarlo contra sí mismo.
Flemático:  manifiesta su odio absteniéndose de ayudar o apoyar, negando su ayuda. Puede estar presente, pero se negará a hacer el bien que sabe y puede, y podría sabotear.  También puede caer en un infantilismo, haciendo cosas desagradables que fastidien a las personas que están cera de él. Y puede pensar en el suicidio, si su corazón está vacío y era dependiente de aquél o aquéllos que lo lastimaron.

Dado que las heridas a veces son sutiles, y nuestra mente tarda en entender lo que ha sucedido en el corazón, la manifestación de estos síntomas debe guiarnos a la verdad acerca de la falta de perdón:  debemos buscar sosegadamente la herida y proceder inmediatamente a perdonar.  No importa cuánto nos cueste ni cuanto tiempo nos lleve, pero como podemos ver claramente con estas descripciones, la falta de perdón destruye totalmente nuestra identidad y nuestra vida.  Sin perdón perdemos la capacidad de vivir positiva, recta y edificantemente.  El perdón es solamente el paso inicial, una vez se ha perdonado debemos proceder a la sanidad cuidadosa y dedicada de la herida.
La base de la vida (recta, victoriosa, plena, madura) es el amor, que no existe sin la fe.  Todo el tiempo debemos regresar a la base y cuidarnos de todo aquello que amenace la justicia que encontramos únicamente dentro del amor.
El egoísmo y el orgullo (especialmente si ya se ha visto herido) son elementos que pueden dar lugar a corrupción.  De no ser detectados y tratados a tiempo pueden llevar a la persona a lugares muy oscuros de mucho dolor, injusticia, maldad y destrucción, tanto para ella misma como para aquéllos a su alrededor.
La corrupción se da al violar la integridad; al no hablar verdad y no afrontar las situaciones con honestidad y fidelidad.  El amor tiene la capacidad de resolverlo todo, pero la corrupción se niega a agarrarse de él porque ya ha escogido el camino equivocado.
En los casos en los que uno se encuentra sobre la línea limítrofe (heridas, persecución, injusticia, incomprensión, burla, presión, etc.) debe doblarse la fuerza para luchar en contra de la corrupción.  Debe hacerse todo lo necesario para salvar la integridad personal, y en estos casos muchas veces puede ser necesario separarse totalmente de otros y concentrarse en el amor propio y olvidar la responsabilidad del amor al prójimo, pues la capacidad para cumplir con ella estará siendo gravemente amenazada.
Debemos controlar nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, y utilizar constantemente la voluntad para mantenernos en el amor y no alejarnos ni salirnos de él. 
Una persona quebrada pierde la habilidad de ayudarse a sí misma.  Necesita ayuda externa.

Dado que los temperamentos están en nosotros en difertentes proporciones y van cambiando según las circunstancias y nuestra individualidad e identidad, debemos hacer ajustes constantemente y estar abiertos a aprender y cambiar por el bien de la vida y del amor. 
La mayoría de personas tienen dos o tres temperamentos.  Nadie tiene uno solamente y nadie tiene cuatro.  Toda señal de estar afuera de las característica de alguno de los temperamentos demuestra desequilibrio, y esto es algo que sólo la persona afectada puede resolver.  Aparte de ella, sólo Dios. Cualquiera que intente intervenir puede salir no sólo lastimado, sino dañado o destruido. Debemos aprender a reconocer tanto lo positivo como lo negativo de los temperamentos para poder reconocer si las personas a nuestro alrededor se están moviendo en lo natural o en lo antinatural. Y nosotros podemos y debemos hacer lo mismo. 
Debemos ser personas naturales, normales, no importando cuán reducida o cuán extraordinaria sea nuestra capacidad humana.

Debe haber un patrón de conducta constante, predecible, reconocible, que confirma una base estable, sólida, correcta, buena. A partir de esto podemos reconocer debilidades, inmadurez, falta de conocimiento, falta de dominio propio, falta de amor, necesidades insatisfechas, problemas que tienen y necesitan solución, etc. Aquí entra a funcionar el gran poder llamado: amor.
¿Qué tenemos a nuestro favor? La verdad, la razón, la vida, libertad de elección, tiempo, amor, voluntad, nuestro corazón, nuestros deseos y sueños, acceso al conocimiento y los cuatro temperamentos. Podemos valernos de todas las cosas positivas de cada uno y decidir quiénes queremos ser.  Podemos desechar todo lo negativo y hacernos de lo positivo.  Podemos hacer caminos, puentes, edificios, planes, jardines, paraísos, ... las opcines son infinitas, pues podemos hacer ajustes cada vez que lo consideremos necesario o bueno. Pero tenemos que recordar que la clave es partir de quienes ya somos, no importando cuánto nos disguste nuestra realidad. El sueño está adelante.

¡Crezcamos hacia la madurez y la plenitud, y disfrutemos el proceso lo mejor que podamos, en lugar de resistirnos y sufrir innecesariamente, y cosechar pérdidas lamentables!





Recomendación:

Estas películas son recomendadas para que las personas puedan ver con claridad sus propios tempramentos;  ¡miralas enfocándote en el personaje que representa el temperamento que querés analizar y comprender! 

1. Colérico:  "El Ascenso"  Enfocar al personaje:  Derrick Williams
2. Sanguíneo:  "Cantinflas, el Padrecito"  Enfocar al personaje: el padre (Cantinflas); "Cantinflas, El Quijote sin Mancha"  Enfocar al personaje:  Justo Leal (Cantinflas)   "Kate & Leopold"  Enfocar al personaje:  Charlie (Breckin Meyer)
3. Flemático:  "Kate & Leopold" Enfocar al personaje:  Leopold (Hugh Jackman) , "Kung-Fu, serie T.V."  Enfocar al personaje:  Kwai Chang Caine  (David Carradine).
4. Melancólico:  "La Novicia rebelde"  Enfocar al personaje:  María (Julie Andrews).  "Yentl"  Enfocar al personaje:  Yentl (Barbara Streisand).


Otros blogs recomendados:                                                                                           "Heridas"; "Identidad"; "Humildad"; "El Dolor"; "Los 4 tiempos del amor";"Envidia"; "Honestidad"; "Odio"; "El subestimado perdón"; "Egoismo": "El Orgullo": "La lengua"; "Dulzura y ternura".


Libro: "Temperamentos controlados por el Espíritu" TimLaHaye

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